
Me gusta el arte de Flandes -la expresión "arte flamenco" la reservo para la música que viene de Despeñaperros para abajo- y especialmente un cuadro: Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa. El verde del vestido de ella es un perfecto resumen de todos los magníficos sínoples del país de los tulipanes. Además, la posibilidad de que los ascendientes de mi mujer provengan de allí no hace sino aumentar en mí la absoluta fascinación que siento por esa obra. La colección de pequeños detalles que el autor, Van Eyck, dejó por toda la superficie me intriga a la par que me deleita cada vez que me detengo a contemplarlo en una lámina. Yo no sabía que estaba en la National Gallery de Londres y cuando, de pronto lo vi, me quedé petrificado. Lo tenían en un rincón de una sala donde se exhibe junto a otras estupendas obras de la misma época y procedencia.
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