
Los días lluviosos me despistan, me modifican, me adulan con su desquiciante desatino de color grisáceo, me martirizan con su suave incertidumbre sonora; pendiente de la luz y del sonido yazgo inerte de cuerpo y bullente por dentro. Y, a pesar de todo lo que ofrece la simple naturaleza, también hoy algún imbécil habrá demostado su superioridad física y mezquindad anímica.
4 comentarios:
Precioso texto! La imagen también acompaña, aunque supongo que al autor o autores le molaría que pusieses su procedencia, jeje... Me gusta mucho lo que escribes y lo sabes. Seguimos leyéndonos...
El autor del texto fui yo. Necesitaba escribirlo. Muchas gracias; me alegro de que te gustara.
Me refería a la imagen, hombre, no al texto. Ya sé que escribes re-bien.
Bien, me ha gustado. Arte por parte de un ciudadano cualquiera. Es cierto que un día lluvioso desata esos sensaciones. Bien otra vez.
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