
Cuando el organismo me avisa, con una serie de síntomas, de su incorrecto funciona- miento no siempre le hago caso. Todo el mundo a mi alrededor va cayendo en la ardua tarea de utilizar el excusado continuamente debido a una bacteria que provoca diarreas. Voy padeciendo todas y cada una de las características que me hacen candidato a ser el siguiente abonador oficial del Ebro, excepto una, la más importante. Estoy en un quiero y no puedo. Habrá que echar mano de los kiwis de nuevo. A veces es que soy un poco burro.
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