
Me voy de comunión. La hija de un primo mío, que crece sin freno. Como me han educado como católico, aún recuerdo las fotos horribles con velas dildo y cruces de Cristos sangrantes. No me extraña la pasión ulterior de nuestra cultura por las películas splat. Mi traje era como de mexicano de gala. Cada vez que me veía posteriormente sobre la cómoda de mi madre me cachondeaba de mí mismo llamándome Pancho Villa. El simulacro antropófago del pan y el vino me intriga desde entonces. Solamente ese día me dieron sangre de Cristo, sacada directamente de una carótida con forma de cuba. El resto de las veces que he comulgado, es decir, durante los meses que siguieron a esa primera vez, sólo me daban la carne. Debe de ser que los curas apoyan las medidas gubernamentales sobre el no consumo de alcohol por parte de menores.
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